La Cruz Tolteca de los 4 elementos

La Cruz Tolteca de los 4 elementos

El significado de la cruz tolteca y su relación con el canto inspirado en los 4 elementos

 

Hace tiempo que vengo utilizando la simbología de la Cruz Tolteca para encuadrar el trabajo que vengo realizando hace muchos años sobre el canto terapéutico inspirado en los 4 elementos.

Cuando tuve ocasión de conocer el significado profundo de la cruz tolteca no pude menos que considerarla como un buen marco de orientación e inspiración para una propuesta de taller sobre los 4 elementos en la voz: tierra (el cuerpo), agua (las emociones, aire (las creencias) y fuego (el instinto creador del propósito de vida).

 

¿Quiénes eran los abuelos toltecas?

 

Los toltecas, fueron indígenas que habitaron la región sur del actual México antes de la llegada de los españoles al continente americano. (800 d.C hasta 1300 d.C)

La palabra tolteca es de origen náhuatl (Tōltēcah). Con toda probabilidad y a raíz de estudios lingüísticos realizados, esta palabra significa Morador de Tula. Este nombre se debe a que esta población se ubicó en la actual región llamada Valle de Tula, en el estado mexicano de Hidalgo.

Los toltecas dieron origen a las grandes civilizaciones indígenas mexicanas y fueron los antecesores del apogeo azteca. La cultura tolteca fue considerada con el pasar de los años como los maestros constructores y los aztecas se proclamaron descendientes de los toltecas, para así vanagloriarse de sus gestas y logros.

Pero sobre todo los toltecas fueron un linaje de conocimiento de la sabiduría ancestral del Cem Anáhuac (nombre dado al mundo por los nahuas).

 

La cruz tolteca: Toltécayotl

 

La cruz tolteca representa el equilibrio entre el aspecto espiritual y material del mundo (aire/tierra) y también entre el intuitivo y racional (agua/fuego).

Los antiguos abuelos toltecas buscaron por diferentes caminos el arte de vivir en armonía. Esta armonía la conseguían a través del equilibrio entre estas 4 direcciones de la existencia. Para ellos lo que es armónico y equilibrado es bello.

Ellos se consideraban guerreros de la muerte florecida y sus armas eran la Flor y el Canto, metáfora que alude a la flor como belleza resultante del equilibrio y al canto como sabiduría.

El equilibrio entre los 4 rumbos de la existencia. La batalla florida.

El mundo y la vida eran percibidos por los toltecas como un doble par de opuestos complementarios: Quetzal-cóatl y Tonal-Nahual.

Ellos entendían la vida cotidiana (batalla florida) como un gran campo de batalla donde el máximo logro se obtenía encontrando este difícil equilibrio.

El principio filosófico Quetzal-Cóatl representaba el equilibrio entre el aspecto espiritual y material del mundo y de la vida. En efecto, Quetzalcóatl literalmente significa serpiente emplumada, que simboliza la dualidad inherente a la condición humana. La serpiente es el ser físico con sus limitaciones mientras que las plumas representan los principios espirituales. Este conocimiento se encarna a través de la batalla florida, entendida como la lucha interior del guerrero por encontrar el equilibrio y la armonía en su vida.

Los toltecas percibían este par de opuestos complementarios en el mismo cuerpo humano. El cuerpo humano lo dividían en 4 partes:

  1. La parte de la cintura a la cabeza que simboliza el cielo y que venía representado por Quetzal, «el ave de más bello plumaje», símbolo asociado al Espíritu. Y aquí tendríamos el elemento AIRE, relacionado con la mente.
  2. De la cintura a los pies, simboliza la Tierra, representada por la serpiente Cóatl. Y por tanto, asociado a lo más material, que es el cuerpo.
  3. La parte derecha del cuerpo, Tonal, era asociada a la parte solar, al elemento FUEGO y por tanto,  al principio masculino, activo, seco, visible y sobre todo al uso de la razón para percibir el mundo. 
  4. La parte izquierda, Nahual, era asociada a la parte lunar, al principio femenino, pasivo húmedo, invisible y sobre todo al uso de la intuición, representado por el elemento  AGUA.

La Quinta dirección

 

El logro del justo equilibrio entre este par de opuestos complementarios y los 4 rumbos de la existencia daba lugar a una Quinta dirección que en forma positiva potenciaba la transformación o trascendencia existencial, representada también por la mariposa que deja su envoltura terrenal para elevar su vuelo.

Esta mariposa la llevaban en el pecho todos los guerreros simbolizando el tránsito de la muerte, cuando el alma deja el cuerpo y se dirige hacia la luz. La materia ha cumplido por tanto su misión y se reintegra en la Madre Tierra, mientras que la mariposa busca al Padre Sol.

En forma negativa, cuando no se da un equilibrio y coherencia entre las 4 direcciones, prevaleciendo por tanto cualquiera de ellas sobre las otras, el individuo se precipita en un abismo de degradación humana y falta de sentido existencial.

Todo el conocimiento filosófico, eje y fundamento del pensamiento Tolteca ha quedado en códices, estelas y sobre todo en su arquitectura, que guarda un perfecto equilibrio entre esta sabiduría humana y la mecánica celeste.

La mariposa, que todos los guerreros llevaban en el pecho la podemos apreciar aún hoy en las formidables esculturas conocidas como Los Atlantes, que se encuentran en la pirámide de Tula.

Taller 4 elementos
Honrando el fuego en el taller Tierra, agua, aire y fuego en tu voz

MI HISTORIA DE SANACIÓN CON EL CANTO LIBRE 

Todo empezó un día bastante oscuro de mi vida en el que en una actitud de profunda escucha interior, y sin saber cómo desembarazarme de la angustia que me sobrecogía, di rienda suelta a mi instinto y me puse a “vomitar” sonidos y cantos espontáneos que iban traduciendo cada uno de los paisajes emotivos que me habitaban.

Estaba viviendo por aquel entonces, hace ya más de 35 años, un cambio radical de vida que me llevaría a otro país.

Y tenía bastante miedo. Empecé por ahí, a sacar el miedo en forma de temblor sonoro. Un estado de trance se fue apoderando progresivamente de mí y sin pensar nada, todo mi ser se puso al servicio de ese sonido espontáneo que se encargaba de ir expresando cada una de las emociones que iban apareciendo, una detrás de otra.

Al miedo le siguió el llanto, que no quería más llorar y gemir en silencio. Di rienda suelta a los sollozos como las plañideras de antaño encargadas de llorar a los muertos. Oyéndolo me iba haciendo cargo de mi dolor que fue desembocando en un grito de rabia incontenible.

Todo mi cuerpo rugía como una leona en lucha por lo que más quiere. La fuerza de la agresividad me ayudó a defender mi espacio y mi proyecto. Y ese ímpetu fue marcando un ritmo con todo mi cuerpo mientras me sentía una mujer salvaje, siempre más empoderada, que cantaba una danza guerrera.

Espontáneamente todo ese ímpetu se fue transformando en alegría. Una alegría muy profunda que surgía sin hacer nada como un volcán y me hacía saltar espontáneamente al compás de una melodía jubilosa y festiva.

El cansancio se fue apoderando de mí llevándome a un estado íntimo de amor y compasión hacia mí misma. Y también eso lo canté abrazándome y acunándome con una dulce y tierna melodía hasta quedarme completamente en paz.

Lágrimas de agradecimiento recorrían silenciosas por mi rostro. Inclinada en reverencia, me sentí plenamente agradecida a la Vida y su misterioso y mágico acompañamiento, que me había permitido descubrir en las profundidades del dolor y mi angustia, esa voz nueva y ese canto sanador.

No sé cuánto tiempo pasó, pues estuve en un estado sin tiempo donde el espacio era ocupado sólo por mí y mi canto libre. Las voces que surgían de mí me parecieron extrañas y ajenas, como si de otra persona fueran. Me preguntaba continuamente, ¿quién soy yo?, ¿soy yo esas voces?… Me costaba mucho reconocerme en esos timbres y tonalidades nuevas de mi voz. Yo había cantado mucho en la adolescencia con la guitarra. Conocía bien mis recursos vocales. Pero aquí había topado con una voz nueva. Una voz libre de conceptos estéticos, donde no importaba nada el resultado artístico, donde cabía todo, lo feo y lo bello, el chillido y el gallo, lo desentonado y lo afinado, lo desagradable y lo armonioso.

Y comencé a amar esa nueva voz y todo lo que significaba en ese momento.

No sabía entonces que se estaba abriendo la puerta del CANTO LIBRE TRANSFORMADOR que ha sido y sigue siendo mi misión de vida.

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